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examen PRUEBAS ICFES SABER 11°

FILOSOFÍA

Aunque la aparición de la filosofía en Grecia no fuera un "milagro" propiamente dicho, sí supuso un trascendental paso hacia adelante: supuso la superación de los mitos antropomórficos y de la inteligencia meramente practico-técnica, en favor de una reflexión que maneja entidades abstractas y que es de carácter teórico y general. Este paso fue dado, en Occidente, únicamente por los griegos. ¿Por qué precisamente ellos? Si no se quiere recurrir a una idea tan vaga como "el genio del espíritu griego", no hay más remedio que echar mano de una explicación más detallada.

La filosofía es la hija de la ciudad griega y de su régimen político: la democracia. Entre ciudadanos libres que no reconocen más amos que las leyes a las que han consentido, que discuten en común las decisiones que se han de tomar, que aceptan para resolver los asuntos privados el arbitraje de los tribunales y que no aceptan más dominación que la de un príncipe abstracto y público, plenamente inteligible: la ley. Ni en las civilizaciones rurales ni en los grandes imperios asiáticos pudo nacer filosofía alguna. La ley escrita supuso ya un elevado grado de abstracción, un punto de referencia racional sobre el cual se puede discutir.

Las condiciones socio-económicas también tuvieron mucho que ver en el nacimiento de la filosofía en Grecia. La "libertad" del ciudadano -que le permite el "ocio", condición indispensable para filosofar- se apoyaba en la existencia de esclavos. Y sobre el desprecio de la actividad manual, que tuvo como consecuencia un escaso desarrollo de la técnica. Hay otro hecho importante: la introducción de la moneda en el siglo Vll a.C. no sólo transforma toda la economía, sino que crea un sistema abstracto de referencia y un nuevo tipo de "valor" no basado en preferencias subjetivas. La moneda -lo mismo que la ley escrita- contribuyó a educar a los griegos en el desarrollo de la capacidad de abstracción.

Además, la religión griega poseía unas características muy especiales. Carecía de un sacerdocio estable que garantizase y mantuviese una ortodoxia doctrinal; los mitos no eran coherentes entre sí, ni tampoco de creencia obligatoria: para los griegos eran menos importantes las creencias que las prácticas del culto. Junto a las versiones de Homero y Hesíodo encontramos todavía otras muchas, todas ellas diferentes entre sí.

Finalmente, hay que recordar que la pólis griega era una ciudad abierta a todo tipo de influencias culturales. En la Jonia especialmente confluían las influencias científicas y religiosas de Asia Menor y Egipto; ello suponía no sólo un enriquecimiento, sino también una relativización de la propia cultura que imponía la necesidad de la crítica. Más tarde, Atenas se convertirá en el lugar adonde acuden todos los espíritus inquietos de la época.

Del Mito al Logos. A continuación, encontrará dos textos que le ayudarán a establecer una comparación entre el mito y el logos:

a) “Antes que nada nació Caos, después Gea (Tierra) de ancho seno, asiento firme de todas las cosas para siempre, Tártaro nebuloso en un rincón de la tierra de anchos caminos y Eros, que es el más hermoso entre los dioses inmortales, relajador de los miembros y que domeña, dentro de su pecho, la mente y el consejo prudente de todos los dioses y de todos los hombres. De Caos nacieron Erebo y la negra Noche; de la Noche, a su vez, nacieron éter y el Día, a los que concibió y dio a luz, tras unirse en amor con Erebo. Gea primeramente engendró, igual a sí misma, a Urano brillante para que cubriera en derredor por todas partes y fuera un asiento seguro para los dioses felices por siempre. Alumbró a las grandes Montañas, moradas graciosas de las divinas ninfas, que habitan en los sinuosos montes. Ella también, sin el deseado amor, dio a luz al mar estéril, al Ponto, hirviente con su oleaje; y después, tras haber yacido con Urano, alumbró a Océano de profundo vórtice”. Hesíodo, Teogonía.

b) “Este cosmos no lo hizo ningún dios ni ningún hombre, sino que siempre fue, es y será fuego eterno, que se enciende según medida y se extingue según medida. Todas las cosas se cambian recíprocamente con el fuego y el fuego, a su vez, con todas las cosas, como las mercancías con el oro y el oro con las mercancías”. Heráclito.

El siguiente cuadro explicará de forma clara la diferencia entre el Mito (la forma explicativa del mundo anterior a la aparición de los primeros sabios) y el Logos (las explicaciones científicas que abandonaron la percepción mítica del mundo en la antigua Grecia).

*Por Physis (Naturaleza) vamos a entender el principio, el origen, la esencia, (el Arkhé, Arjé), la realidad permanente y única que está detrás de lo que se percibe o aparece. Aquello de lo que provienen, en lo que acaban y por lo que subsisten todas las cosas. La physis incluye la materia original de la que todo surge y a la que todo vuelve, y el principio activo, que es físico – natural

Dadas las condiciones de aparición de la filosofía occidental, se da por iniciada la creación de las primeras escuelas filosóficas que con el paso de los siglos serían la base fundamental de un conjunto de escuelas y corrientes filosóficas que darían forma a cada uno de los periodos históricos subsiguientes, creando paradigmas y formando la sociedad y la cultura de esta en los últimos 2000 años. A continuación, se presentarán las principales escuelas filosóficas de cada época de la historia de la humanidad.

PRE-SOCRÁTICOS: A los primeros filósofos se les conoce como los presocráticos (anteriores a Sócrates), suponen el primer paso hacia la explicación racional y una manera científica de pensar, aunque sus conclusiones y teorías son producto de la observación y el análisis racional (especulación racional) más que de la investigación, por ello, en general, no se considera ciencia en sentido moderno (experimentación, matematización y aplicación práctica). Su principal problema es la naturaleza y sus procesos: ¿Origen de la Naturaleza? ¿Cómo cambian las cosas? La physis, y su esencia, (arjé). Búsqueda de leyes que gobiernan universo (entendido como cosmos – orden.)

I. PERIODO COSMOLÓGICO.

Escuela Jónica: A estos primeros filósofos se les asocia con el intento de responder a preguntas relacionadas con el cosmos, el origen de la naturaleza. La escuela jónica estaría conformada básicamente por:

Tales de Mileto: Conocido como uno de los 7 sabios de Grecia, él era el Sabio Astrónomo, pues se había interesado por fenómenos astronómicos, físicos y meteorológicos de la época. Para este filósofo el principio de las cosas o Arjé es el agua, de ella provienen todas las demás cosas, la vida en sí. Parece que dedujo tal convicción de la constatación de que el sustento de todas las cosas es húmedo, las simientes y los gérmenes de todas las cosas poseen una naturaleza húmeda y por consiguiente la desecación total provoca la muerte. Puesto que la vida está ligada a la humedad y la humedad presupone el agua, ésta será el manantial último de la vida y de todas las cosas. Todo proviene del agua, toda la vida se sustenta mediante el agua y todo finaliza, a su vez, en el agua. Aquello que engendra todas las cosas es su principio.

Anaximandro de Mileto: Con Anaximandro se profundiza en la problemática del primer principio. Considera que el agua ya es algo derivado y que el principio primero consiste en lo infinito, es decir, en una naturaleza (physis) infinita e indefinida, de la cual provienen absolutamente todas las cosas que existen. Llama al primer principio apeiron, que significa aquello que carece de límites. Precisamente porque no está limitado cuantitativa y cualitativamente, el principio apeiron puede dar origen a todas las cosas, delimitándose y determinándose en diversas formas. Este principio abraza y circunda, gobierna y rige todo; todas las cosas se generan de él. Este infinito aparece como lo divino, porque es inmortal e indestructible, realidad distinta del mundo y por tanto trascendente.

Anaxímenes de Mileto: Piensa que el principio debe ser infinito, pero que hay que expresarle como aire, sustancia aérea ¡limitada. Al igual que nuestra alma, principio que da la vida, el aire, nos sostiene y gobierna, es el soplo y el aire que abraza todo el cosmos. Anaxímenes eligió como principio el aire porque experimentaba la necesidad de introducir una physis que permitiese deducir de ella todas las cosas de un mundo más lógico y racional que el empleado por Anaximandro. Por su naturaleza extremadamente móvil, el aire se presta muy bien a ser concebido como un movimiento perenne. Además, el aire se adapta mejor que cualquier otro elemento a las variaciones y transformaciones necesarias para dar origen a las diversas cosas que existen.

Herácilto de Efeso: Los milesios habrían advertido el dinamismo universal de las cosas y del mundo (todas nacen, crecen y mueren). y habrían considerado que el dinamismo era una característica del primer principio, que genera y rige todas las cosas. Heráclito profundiza más en el tema del movimiento y afirma que todas las cosas se mueven y nada está quieto. Todo se mueve, todo fluye (panta rhei), nada permanece inmóvil y fijo, todo cambia y se modifica sin excepción. Comparando las cosas existentes con la corriente de un río, dice que no te podrás sumergir dos veces en el mismo río... La imagen del río expresa el constante devenir de todas las cosas.

El devenir, al que todo se ve obligado, se caracteriza por un continuo pasar desde un contrario al otro: las cosas frías de calientan, las calientes se enfrían, joven-envejecimiento, guerra-paz, vida-muerte.... hasta llegar a la armonía de contrarios. Este proceso del devenir sigue dos caminos: uno descendente (hacia abajo), otro ascendente (hacia arriba). De estos dos movimientos se origina la diversidad de todo lo que existe. Como principio primordial elige el fuego y considera que todas las cosas son transformaciones del fuego, porque éste expresa de modo ejemplar la característica del continuo cambio, del contraste y de la armonía. La multiplicidad de lo real no es más que el resultado de la incesante transformación del fuego. Heráclito, afirma que todo este continuo devenir, fluir y movimiento de la naturaleza, está regido y ordenado por una ley racional, la cual denomina logos o razón universal. Ella establece la armonía en el Universo con la lucha de los contrarios. No es sólo ley suprema de la naturaleza, sino del hombre y la sociedad.

II. ESCUELA PITAGÓRICA Y EL PRINCIPIO DE TODAS LAS COSAS: EL NÚMERO

Para Aristóteles los pitagóricos fueron los primeros que se dedicaron a las matemáticas y que la hicieron avanzar.

Creyeron que los principios matemáticos serían los principios de todas las cosas que son. Los números eran concebidos como puntos, es decir, como masas, y por consiguiente concebidos como sólidos, con lo cual era evidente el paso desde el número a las cosas físicas. El número es el principio de todas las cosas, la physis de las cosas mismas, porque en todas ellas existe una regularidad matemática y numérica. Afirmaron que los elementos del número eran los propios elementos de todas las cosas y que todo el universo era armonía numérica. El número se haya constituido por dos elementos: uno indeterminado o ilimitado y otro determinante o limitador. Todas las cosas proceden de estos elementos numéricos. Provoca el orden, y la concordancia de los elementos ilimitados y limitadores; si todo está determinado por el número, todo es orden. Pitágoras fue el primero en denominar «cosmos» al conjunto de todas las cosas, debido al orden que hay en ellas. Así mismo es Pitágoras quién crea el término filosofía al indicar que solo Dios es el único sabio, mientras que el hombre es amante y buscador del saber.

III. ESCUELA ELEÁTICA Y EL PROBLEMA DEL SER:

En el ámbito de la filosofía de la physis, Parménides se presenta como un innovador radical. Gracias a él la cosmología recibe una profunda transformación convertida en ontología, es decir, teoría del ser. El ser del que habla Parménides no es solo el ser de la Naturaleza, sino también el ser del hombre, el de las comunidades humanas o cualquier cosa pensable. Este ser no tiene relación directa con las apariencias naturales, porque está más allá de las apariencias, sólo reconocible con el pensamiento. En su poema «Sobre la Naturaleza» describe alegóricamente la visita a la diosa de la sabiduría, de la verdad. Ésta le revela los dos caminos que hay en la vida: el camino de la verdad y el camino de la opinión.

El primero es una vía más perfecta donde ser y pensar se identifican, porque sólo se puede pensar el ser. No se puede pensar el no-ser, ya que no existe. Tampoco es pensable lo que puede llegar a ser, porque es una paradoja sin sentido; estoy afirmando lo que todavía no es y, si no es, proviene de la nada, la cual no existe. Si se piensa que proviene del ser, ya se afirma que el ser existe. Lo que subyace en este planteamiento es que no es posible hablar del movimiento (paso del no-ser al ser), porque el movimiento es pura apariencia. Sólo hay una verdad: que el ser es.

Sus cualidades son: No ha sido engendrado ni es destructible; es único en su especie, no puede haber multiplicidad de seres; es inmóvil y sin término; no puede cambiar porque supondría adquirir algo que no tiene o perder algo que tenía; el ser es el todo completo. Si fuera incompleto estaríamos hablando de carencia, por tanto, de un no-ser.

El segundo camino es el de la opinión. Es una vía más fácil porque es propia de la apariencia y de los sentidos. El ser que perciben los sentidos es múltiple, móvil, plural, particular... Ésta no es la existencia real del ser, porque los sentidos nos engañan, son apariencias engañosas. Parménides deja claro: Todo lo que pensamos del ser lo decimos porque ya es. No podemos fiamos de los sentidos al hablar del ser porque éstos nos engañan.

IV) LOS FÍSICOS PLURALISTAS Y ATOMISTAS: Con Empédocles, Anaxágoras y los filósofos atomistas se ofrecen nuevas soluciones para el problema de la Filosofía de la Naturaleza acerca de la unidad, diversidad y movimiento de lo real. Ciertamente el ser es uno como afirmó Parménides, pero hay que explicar el movimiento y la diversidad de los seres. Esto es lo que pretenden estos filósofos cuando afirman que primer principio (arjé) de todas las cosas no es único, sino múltiple, sustituyendo la unidad del ser del movimiento jónico y eleático por el pluralismo de elementos para explicar el origen de todas las cosas.

Empédocles: El principio originario o arjé no es un sólo elemento, sino una pluralidad formada por cuatro raíces de todas las cosas: fuego, aire, tierra y agua. A partir de esta pluralidad original se forma la diversidad de lo real. Todas las cosas del Universo se componen de estos cuatro elementos, que mezclándose entre sí originan los distintos seres concretos. Estas raíces son cualitativamente inmutables, eternas e indestructibles. Al unirse dan origen a las cosas y al separarse o disolverse provocan su corrupción. Hay dos fuerzas cósmicas que dan actividad a estos elementos. Son el amor y la discordia, de un modo alterno predominan una sobre otra durante períodos de tiempo constantes. Cuando predomina el Amor nace la unidad y cuando predomina la Discordia se separan. El cosmos y las cosas del mundo surgen durante los dos períodos de paso que van desde el principio del Amor hasta el de la Discordia, y luego desde el predominio de la Discordia hasta el del Amor. En cada uno de estos lapsos se da un progresivo nacer y un progresivo destruirse. A través de estos ciclos se explica el movimiento que lleva al nacer de las cosas y a la destrucción, lo cual supone la acción conjunta de ambas fuerzas. De esta manera, Empédocles, salva la unidad y la diversidad.

Anaxágoras: También explica la diversidad de lo real a partir de una pluralidad original. No son cuatro elementos, sino semillas (spermata) en las cuales hay tantos elementos como clases de cosas distintas existen. Anaxágoras afirma: «Las semillas o elementos de los que proceden las cosas, deben ser tantas como las innumerables cantidades de las cosas, es decir, infinitamente diversas». Estas semillas son infinitas en cualidades y en cantidad; se pueden dividir hasta lo infinito y las partes que se obtengan poseerán siempre la misma cualidad hasta lo infinito. Debido a esta característica de ser divisibles en partes que siempre son iguales, a tales semillas se las denomina homeomerías, que significa partes cualitativamente iguales o partes semejantes. Al principio estas homeomerías formaban una masa en la que todo estaba mezclado a la vez y no se distinguía ninguna. Más tarde se produjo un movimiento, que convirtió la mezcla caótica en mezcla ordenada, de la que surgieron todas las cosas. En todas las cosas existen todas las semillas. La predominancia de una u otra semilla es lo que determina la diferencia entre las cosas. El principio impulsor del movimiento lo denomina Anaxágoras mente o inteligencia (Nous), que viene a ser una fuerza cósmica ordenadora de la mezcla caótica. Con estos planteamientos, Anaxágoras, pretende superar el problema de la inmovilidad del ser según los eleáticos.

FILÓSOFOS SOCRÁTICOS:

Periodo antropológico.

En el Siglo V a.C. se producen dos hechos relevantes. En primera medida el desarrollo de la democracia en Atenas. Solón y Clístenes habían desarrollado instituciones participativas y restando poder a las instituciones oligárquicas. Pericles (461 – 429) impulsa el desarrollo de la democracia. Los ciudadanos intervienen en los asuntos públicos (decidir, ocupar cargos, etc.) y en las discusiones sobre la ley que dirige la vida en la ciudad y obliga a todos, aunque es una democracia restringida pues esclavos, mujeres y metecos no eran considerados ciudadanos. Esto lleva a nuevas necesidades: saber hablar en público (asambleas y otras reuniones, debates políticos y jurídicos), el arte de la retórica y la dialéctica; y estar enterado de la problemática del gobierno de la ciudad, (normas cívicas o políticas y morales.) Por otro lado, se da el “giro antropológico” de la filosofía (sobre todo en Atenas): se deja en segundo plano la cosmología, origen del universo y las cosas, para centrarse más en el hombre, en los asuntos humanos y sociales (política, justicia, ética, cultura, educación, etc.).

En este contexto surgen los Sofistas, filósofos que se dedicaban a la enseñanza, “profesores” que iban de ciudad en ciudad ofreciendo sus enseñanzas a cambio de un salario (lo que se veía mal). Enseñaban gramática, interpretación de los poetas, reflexión sobre el mito y las religiones, dialéctica y retórica, política, matemáticas. Sus ideas fueron acogidas con entusiasmo por los jóvenes, pero encontraron oposición por parte de las clases más tradicionales. Por ser extranjeros no podían intervenir en la vida política de las ciudades, pero se ocuparon de formar a los políticos de Atenas y otras ciudades.

Uno de los sofistas más destacados es Protágoras (Abdera, 490-410), “Las Antilogías”. Toda cuestión tiene dos razonamientos que se contraponen entre sí. La virtud es la habilidad para hacer prevalecer un punto de vista sobre su contrario (“Paradoja de Protágoras”). Agnosticismo: de los Dioses, dice que lo mismo tiene la posibilidad de afirmar que son o que no son. En suma, para Protágoras el hombre es la medida de todas las cosas, la verdad depende de quien la emite; a esto se le llamo relativismo. Otro sofista importante para el nihilismo fue Gorgias quién establecía que “nada existe y si existiese no podría ser compartido y si llegase a ser transmitido no podría ser comprendido.

SÓCRATES:

Filósofo tradicionalmente contrapuesto a los sofistas aunque comparte con ellos el antropocentrismo: reflexión sobre el hombre y la sociedad. Sabemos de él por Aristófanes, Platón, Jenofonte y Aristóteles. La obra de Sócrates está impregnada de cierto matiz religioso, su misión es enseñar a ignorantes, y a esa tarea dedicó su vida, sin cobrar, y también esta tarea le llevó a la muerte. Al final de su vida intelectual, desarrollada siempre en Atenas, fue acusado de introducir nuevos dioses, aunque la verdadera causa puede ser política porque Sócrates no simpatizaba con la democracia implantada en Atenas por considerar que era una demagogia controlada por camarillas mediante la manipulación, y porque molestaba buscando la verdad, desenmascarando el engaño y la falsedad. Condenado a muerte por un tribunal público rechaza las proposiciones de sus amigos para fugarse, y toma la cicuta, por considerar que las leyes de la Polis-ciudad, obligan a todos; y su violación sería impiedad. Las leyes hay cumplirlas, y convencerlas o cambiarlas cuando sea preciso.

Sócrates centró definitivamente su interés en la problemática del hombre. Se preguntó: ¿Cuál es la naturaleza y realidad última del hombre? ¿Cuál es la esencia del hombre?. Desde estas coordenadas consagrará su vida a la formación moral de la juventud y a enseñar cuál es la misión de la filosofía. Ésta debe procurar la virtud, dejando a un lado intereses personales y la búsqueda de las riquezas, que tanto interesaban a los solistas. Más que hacer filosofía, Sócrates está preocupado por enseñar a filosofar. Enseñar y aprender el cuidado del alma es la tarea principal del hombre. Esa alma-razón está en contacto con el Dios - inteligencia que ordena y es providencia. De este modo, Sócrates propone que el hombre debe encontrarse consigo mismo, de ahí su frase “conócete a ti mismo”, para poder alcanzar la virtud.

¿Qué camino siguió Sócrates para llevar al hombre al encuentro consigo mismo? Es a partir del método socrático que adquiere la forma de Diálogo, a través de una serie de preguntas y respuestas en las que el interlocutor se ve obligado a plantearse la reflexión interior.

En un primer lugar, el medio para promover a los demás el reconocimiento de su propia ignorancia, que es condición de la investigación interior, será la ironía. Este es el interrogante tendente a descubrir al hombre su propia ignorancia, abandonándolo a la duda y la inquietud para obligarle a investigar. Es el caminó del descubrimiento de la nulidad del saber ficticio para poner al desnudo la ignorancia fundamental, que el hombre oculta a sí mismo con el ropaje de un saber hecho de palabras y de vacío. De esta manera le encamina hacia la búsqueda auténtica de sí mismo, hacia la liberación del saber ficticio, que él cree como verdadera ciencia. En un segundo momento, les hace descubrir poco a poco la verdad, la cual está en el alma de la persona pero que ignora poseerla, para que la saque fuera «dando la luz». Este procedimiento es la mayéutica, significa arte de ayudar a dar a luz. Es la pedagogía socrática: ayudar al hombre a descubrir la verdad interior y sacarla a la luz. El arte de la mayéutica no es en realidad más que el arte de la investigación en común. El hombre no puede por sí sólo llegar a ponerse en claro consigo mismo, su investigación no puede quedarse en la individualidad, sino que sólo puede ser fruto de un diálogo continuo con los demás y consigo mismo. El método dialéctico de Sócrates representa un rechazo total al individualismo radical de los sofistas, quienes utilizan a los demás para arrancar el asentimiento que le asegura el éxito, pero no llega nunca a la sinceridad consigo mismo ni con los demás.

PERIODO CLÁSICO O PERIODO ONTOLÓGICO:

LA ACADEMIA

PLATÓN. Aristocles (éste era su verdadero nombre) nació en Atenas hacia el año 427 a.C. Perteneciente a una familia aristocrática, frecuentó las mejores escuelas, y probablemente tuvo a Cratilo (uno de los discípulos de Heráclito) como maestro. Sin embargo, fue el magisterio de Sócrates el que dejó en Platón una huella mayor, hasta el punto de inclinarle a la filosofía. Su implicación en los asuntos políticos es ya uno de los rasgos definitorios del joven Platón. Vivió una época convulsa (oligarquía de los 30 tiranos, “democracia sometida a la manipulación y la venganza…) en la que la corrupción y la ineptitud política estaban a la orden del día. A todo esto, se unirá un suceso que marcaría su pensamiento posterior: la injusta condena a muerte de Sócrates. Platón no podía comprender cómo era posible que el hombre más justo de Atenas, muriera precisamente a partir de la aplicación de las leyes. Por eso, la política es el eje fundamental en torno al cual gira el pensamiento platónico. En una de sus obras más importantes, La República, Platón nos presenta un modelo ideal de estado, un lugar en el que no tenga cabida una injusticia como la condena a Sócrates. Con esta obra, Platón se convierte en el primer pensador utopista de la historia.

La necesidad de encontrar un fundamento real para justificar la existencia de una verdad inmutable lleva a Platón a formular una de las teorías más comentadas de la historia de la filosofía: la teoría de las Ideas. Como consecuencia de esta teoría, surge la duplicación del mundo, expresada en el conocido mito de la caverna. Por un lado, estaría el mundo material (o mundo sensible), el de las cosas concretas y particulares. Es el mundo de lo plural, lo múltiple, o cambiante, lo temporal, lo particular, lo aparente, lo imperfecto… Se trata de la realidad más inmediata a nosotros, aquello que podemos conocer a través de los sentidos. De este mundo no cabe un verdadero conocimiento, pues, al menos para Platón, no es posible concebir una verdad sometida al cambio. Por otro lado, estaría el mundo de las Ideas (o mundo inteligible), que sería el mundo de la verdadera realidad, donde las Ideas se caracterizan por ser únicas, eternas, universales, inmutables, perfectas, inmateriales. A estas realidades sólo se puede acceder por medio de la inteligencia o el pensamiento, y son, para Platón, la verdadera realidad. Por ello establece una relación entre ambos mundos, que el filósofo griego califica de diversos modos: participación, imitación, copia… Las Ideas tienen una presencia imperfecta en las cosas materiales, son causa de ellas, en la medida en que son el modelo o la esencia a partir de la cual se puede decir que una cosa es lo que es. La realidad es sólo una ilusión, un reflejo de la verdadera realidad. Como se ve, la metafísica platónica implica una valoración positiva de la abstracción y un desprecio por lo material. Por tanto, las Ideas son el objeto propio del pensamiento. Su expresión lingüística constituye la definición que tantas veces buscara Platón en sus diálogos. Las Ideas son, en resumen, esencias en el plano metafísico, conceptos verdaderos y existentes desde un punto de vista epistemológico y definiciones en el plano lingüístico.


Teoría política

La República nos plantea una utopía política: aunque esta palabra sea propia del pensamiento renacentista (especialmente en autores como T. Moro o Campanella) la obra platónica intenta describir la Idea de Estado, y por ello uno de sus temas centrales será la justicia en el Estado. Este diálogo convierte a Platón en uno de los primeros utopistas de la historia. En esta utopía, el gobierno debe caer en manos de los filósofos, de los sabios, tesis defendida por Platón precisamente para evitar la ineptitud que detectaba en muchos de los políticos de su tiempo. Así el modelo platónico es una aristocracia de la virtud y del saber: el poder político no se hereda, sino que se ocupa temporalmente gracias a las virtudes y la sabiduría propias del gobernante. No es su ascendente familiar el que determina su lugar en la sociedad, sino su virtud. Los gobernantes no podrán nunca buscar su interés personal sino que deberán gobernar según el orden de las Ideas. Para evitar la corrupción, los gobernantes (y también los guardianes) renunciarán a la propiedad y la familia. La sociedad platónica aparece dividida en tres clases sociales, que se corresponden con las tres partes del alma y con las tres virtudes específicas de cada una: Clase social Parte del alma Virtud moral

Gobernantes: Alma Racional Prudencia, sabiduría

Guardianes/guerreros: Alma Irascible Fortaleza, valor

Productores/artesanos Alma Concupiscible Templanza y moderación

Se trata, por tanto, de una sociedad jerarquizada: en cada ser humano predomina un tipo de alma concreto que determina a su vez la clase social que le corresponde. Para esto, cada individuo será educado, según sus capacidades, para ocupar un lugar concreto en la sociedad. Por ello, la sociedad platónica es, ante todo, una institución educativa, donde la formación de los individuos (la paideia) ocupa un lugar esencial. Los ciudadanos quedan, de este modo, al servicio de la sociedad.

ARISTOTELES. Nació en Estagira (actualmente, Stavros), en la península de Calcidia, en 384/3. Estagira era entonces una colonia griega. Aristóteles era hijo de Nicómaco, médico del rey Amyntas II de Macedonia. Quedó huérfano muy pronto, y cuando tenía diecisiete años de edad su tutor lo mandó a estudiar a Atenas, a la Academia de Platón, donde permaneció veinte años. Esta prolongadísima estancia junto a Platón marcará su vida y su pensamiento, que girará siempre en torno a los problemas planteados por su maestro. A su ingreso, la Academia estaba dominada por la discusión en torno al tema de las Ideas y por un interés científico y metodológico cada vez mayor. Parece ser que Aristóteles no heredó de su maestro el interés por las matemáticas, pero sí la pasión por los problemas metafísicos.

Aristóteles realiza una crítica a la teoría de las ideas de Platón, piensa que la ciencia ha de fundamentarse en conceptos universales, pero éstos, como esencia de las cosas, que explican su ser y cambios, no pueden estar fuera de ellas (trascendentes) sino en las mismas cosas particulares y concretas (inmanentes). Aristóteles cree que el mundo de las ideas de Platón supone una duplicación absurda de las cosas, pues de este modo hay que dar explicación de dos mundos, en lugar de uno, y que las ideas como conceptos universales no existen más que como construcciones mentales en el pensamiento. Aristóteles intenta construir una física capaz de llegar a formular conceptos universales sobre la naturaleza, elaborando una explicación causal del Universo, un conocimiento científico de las cosas, capaz de explicar su esencia y sus causas. En la realidad física (naturaleza) existen los seres físicos, particulares, concretos, móviles, sujetos a cambios y transformaciones, a generación y corrupción, llamadas sustancias por Aristóteles, y en ellas se integran el mundo sensible (sustancia primera o individuo concreto) y el mundo inteligible (sustancia segunda o esencia universal) de los que habla Platón, pues es en la sustancia primera, en los individuos concretos y particulares, donde se realiza la sustancia segunda, la esencia, el género. Por tanto, la sustancia física es un compuesto (synolon) integrado por dos principios inseparables que explican su ser, por dos causas que determinan por qué son como son, y estos principios son materia prima y forma sustancial (hilemorfismo). La materia es el sustrato donde se realiza la forma y lo que permanece en los cambios, es el “ser en potencia”. La forma sustancial es el principio que determina lo que un ser es, es su esencia, afectando a la materia prima; siendo común a todos los seres de la misma especie, que comparten la misma esencia, es la sustancia segunda. Frente a la materia que está en potencia en cuanto que puede ser cualquier cosa, la forma es el “ser en acto”, lo que de hecho es un ser determinado y que le distingue de los demás seres pertenecientes a otra especie. En una estatua de mármol de la figura de Apolo, la materia es el mármol y la forma sustancial es la idea o modelo de la figura de Apolo, formando ambas causas (material y formal) la escultura, pero el mármol es ya una materia segunda, tiene cierta forma que la distingue de otros materiales (hierro, madera...) teniendo como sustrato indeterminado todas ellas a la materia primera.

Por otra parte, para Aristóteles, el bien supremo del ser humano es la felicidad (Eudaimonia), pero, ¿en qué consiste la felicidad? ¿Una vida de placer y gozo? ¿Una vida dedicada a la gloria, el honor y el éxito? ¿Una vida dedicada a acumular riquezas? Para Aristóteles (“Ética a Nicómaco”) la felicidad consiste en desarrollar las potencialidades propias del hombre, su facultad racional, las virtudes propias de acuerdo a la razón, y aunque estas virtudes o conductas correctas (deseables) tienen un fundamento natural no se desarrollan espontáneamente sino que para alcanzarlas se requiere inteligencia (conocer el bien), voluntad (querer el bien) y hábito o ejercicio continuado (practicar el bien).

Otro de los aportes importantes de Aristóteles a la filosofía es su tratado de lógica, que se encuentra en su obra llamada Organon.

LÓGICA

Son las formas de pensamiento reproducen lo que ocurre en la realidad, se encarga del estudio de los conceptos con una mención especial en el predicado. Así pues, se remite a la definición de cada parte que compone la lógica:

Los conceptos: Representación intelectual de un objeto, el interés de Aristóteles es por los universales (predicables)

Los juicios: son relación de dos conceptos.

Razonamientos: Encadenamiento de juicios.

Existen tres clases de razonamientos para Aristóteles: El Hipotético, el disyuntivo y, en el que Aristóteles se centra, el silogismo categórico deductivo que a continuación será explicado:

Silogismo: Razonamiento deductivo categórico, partiendo de dos juicios dados inferimos uno nuevo.

Tres proposiciones: (expresan tres juicios) de estas 3 proposiciones dos son premisas y una es conclusión:

Premisa mayor: General (universal); premisa menor: intermediario; conclusión: lo que se deduce de la premisa mayor por mediación de la premisa menor.

Tres términos: (tres conceptos)

Término mayor: Predicado P: Predicado que se encuentra en la conclusión y en la premisa mayor.

Término menor: Sujeto S: Sujeto que aparece en la conclusión y en la premisa menor.

Término medio: Se simboliza M: Es el término que aparece en las dos premisas, pero no en la conclusión.

Ejemplo:

TODOS LOS GATOS SON ANIMALES

EL ANGORA ES UN GATO

POR LO TANTO, LOS ANGORA SON ANIMALES

La división de los juicios se extrae del siguiente cuadro lógico:

Reglas: Para que este razonamiento se produzca de forma correcta, sin incurrir en falacias, deben tenerse en consideración las siguientes reglas:

· Un silogismo debe siempre operar en base a los tres términos ya mencionados.

· La premisa particular no puede ser a la vez la conclusión, ni estar contenida en ella.

· La premisa mayor ha de ser siempre universal. De puras premisas particulares no puede darse una conclusión verdadera.

· La conclusión no puede ser más universal que las premisas de donde se desprende.

· De premisas negativas no puede obtenerse una conclusión

· Una conclusión negativa no puede obtenerse de premisas afirmativas.

· Las premisas deben tener términos comunes.

· La conclusión no puede versar sobre asuntos no contenidos en las premisas.

Ejemplos:

1.Todos los hombres son libres

Nicolás es un hombre

Nicolás es libre

2. Algunas aves son voladoras

Me gustan los animales voladores

Me gustan algunas aves

3. Ningún hombre puede volar

Los canarios vuelan

Los canarios no son hombres

4. Los planetas son todos redondos

Júpiter es un planeta

Júpiter es redondo

Ejemplos de falacias:

1. Ningún hombre respira bajo el agua

Los buzos respiran bajo el agua

Ningún buzo es un hombre

2.Todos los perros comen

Todos los hombres comen

Todos los hombres son perros

3. Aristóteles era filósofo

Aristóteles era griego

Todo filósofo es griego

LA FILOSOFÍA EN LA EDAD MEDIA, O FILOSOFÍA CRISTIANA:

La filosofía cristiana es el pensamiento que se desarrolla en el seno de la religión cristiana desde el siglo I y donde se intenta compatibilizar las convicciones religiosas cristianas con el discurso filosófico. La filosofía cristiana es deudora de la filosofía anterior pues en ella hay grandes influencias del platonismo y del aristotelismo ya que los pensadores cristianos asumieron parte de estas filosofías pero adaptadas e interpretadas desde una perspectiva de las creencias cristianas, produciéndose una cristianización de la filosofía (los problemas filosóficos se abordan desde el cristianismo) y una helenización del cristianismo. Al principio hay influencias sobre todo de Platón, argumentos como la existencia de dos mundos, el dualismo humano, el orden y la armonía del Universo revelan la existencia de una causa inteligente divina, etc., fueron tenidos en cuenta y reelaborados por los pensadores cristianos, conscientes a su vez de la limitación del platonismo (no llegó a afirmar la existencia de un Dios Padre creador y personal). El cristianismo dominó a la filosofía grecolatina, se supervaloriza la fe y se infravalora el discurso filosófico racional. La razón y la filosofía se ponen al servicio de la fe y la religión. La filosofía queda reducida a Teología, teniendo como principal finalidad esclarecer las proposiciones de la religión cristiana, es decir, buscar una justificación racional a las creencias religiosas cristianas (racionalizar la fe).

Los principios básicos de esta filosofía cristiana son: - La creación como origen de la materia y de las cosas. - El creador - Dios no pertenece a este mundo, lo trasciende. - La providencia divina: Dios previene y cuida de sus criaturas. - Libre albedrío: posibilidad que Dios da al individuo para que desde su libre voluntad elija el Bien (el camino de la fe cristiana) y no elija el mal. En eso consiste la libertad humana. - Dimensión ética del pensamiento: la conducta debe dirigirse hacia el bien. - Concepción lineal del tiempo: principio y final.

Agustín de Hipona

intenta conciliar razón y fe en la búsqueda de la verdad (Dios) y de la felicidad (salvación del alma). Su frase “creer para entender” es emblemática a la hora de referirse a su método. Primero la inteligencia prepara para la fe. Después la fe dirige a la inteligencia. Y, finalmente, juntas crecen y alcanzan la Verdad (Dios). Aunque la razón puede ayudar en el acto de tener fe, sin la fe, la razón nunca alcanzaría la verdad, ya que no tiene capacidad para aclarar todos los misterios. La razón puede, por su parte, contribuir a entender los contenidos de la fe. Los principios de su filosofía son los siguientes:

1. Primacía de la revelación sobre la razón. Sin la autoridad divina, el entendimiento sería ciego ante la verdad. 2. La preponderancia de la idea de creación: doctrina creacionista del mundo por parte de un ser divino que actúa en función de su voluntad libre y personal.

3. La posición central del hombre en el universo creado y su configuración como “Imago Dei”. Agustín de Hipona extrae de la Biblia la idea del hombre hecho a imagen y semejanza de Dios, así como la de su caída en desgracia al perder esta característica por culpa de Adán. Así, la recuperación del estado de gracia es la condición necesaria para acceder a la salvación, y el camino está en el conocimiento de Dios. En su obra destacan “La ciudad de Dios”, “Acerca de la verdadera religión”, “Confesiones”, “Sobre la trinidad”.

TOMÁS DE AQUINO. (1.224 – 1.274) SANTO TOMÁS: Tomás de Aquino nació en Roccasecca (Nápoles). Vivió en pleno siglo XIII, el periodo más brillante de la Edad Media donde se produce un florecimiento cultural, aparecen las primeras universidades (París 1.215), que se convirtieron en los centros de saber de la nueva época, sustituyendo a los monasterios; y el conocimiento de los clásicos griegos y latinos interpretados por el tamiz de los filósofos árabes y judíos, así como el propio pensamiento árabe (Averroes y Avicena) y judío (Avicebrón y Maimónides). En esta labor tuvo una gran importancia la Escuela de Traductores de Toledo. Se trata de una época absolutamente teocéntrica, tanto la vida política como la vida cotidiana, el saber, el arte, etc., giran en torno a Dios. La Iglesia, por tanto, representa un poder espiritual y temporal inmenso que alcanza todos los ámbitos de la sociedad. El pensamiento de Tomás de Aquino tenemos que situarlo dentro de la Escolástica cristiana que se ocupa de la relación entre fe y razón, el intento de demostrar racionalmente la existencia de Dios, la cuestión de los universales y la libertad humana, etc. Tomás de Aquino, por influencias de Alberto Magno, intenta compatibilizar la obra de Aristóteles con el cristianismo (cristianizó a Aristóteles).

Para Santo Tomás, el fin último de las acciones humanas es la búsqueda de la felicidad, que consiste en la contemplación de Dios. Para alcanzarla, son un obstáculo las facultades vegetativas y sensitivas, que el hombre controlará mediante las virtudes y la observancia de la ley natural. A través de la repetición de actos se crean los hábitos que pueden ser virtudes (cuando nos llevan a obrar bien) y perfeccionan nuestras facultades, o vicios (cuando nos llevan a obrar mal). La ley natural es el reflejo en el hombre, como criatura dotada de razón, de la ley eterna (expresa el orden con el que dios ha creado el mundo). De la ley natural se derivan unas normas que el ser humano debe observar para conducirse correctamente, hacia el bien, y conseguir la felicidad. El primer precepto de la ley natural es: “Debe hacerse el bien y evitarse el mal”. (Por encima: ley divina – revelada.) Las leyes positivas son las leyes escritas por los hombres, son la concreción de la ley natural a las particularidades de las comunidades sociales. Son promulgadas por los hombres de acuerdo con la ley natural para lograr el bien común. El hombre vive en sociedad por tenencia de la ley natural porque necesita agruparse con sus semejantes para alcanzar la felicidad. Esta sociedad es el Estado, que por medio de la autoridad aglutina, organiza y orienta hacia el bien común a los individuos. En la práctica, la mejor forma de estructurar el Estado es una combinación de monarquía, aristocracia y democracia, recogiendo lo mejor de cada una de ellas: la unidad, los mejores y la libertad.

FILOSOFÍA MODERNA

EL RACIONALISMO: el racionalismo es la tendencia que reconoce la razón como única fuente del auténtico conocimiento, por oposición al empirismo, que considera que la única fuente del conocimiento es la experiencia sensorial. Notables representantes del racionalismo fueron Descartes, Spinoza, Leibnitz; todos ellos lucharon contra la concepción religioso-dogmática del mundo del feudalismo, por el afianzamiento de la razón y de sus derechos. El progenitor del racionalismo de los tiempos modernos fue Descartes, que fundamentó la omnipotencia de la razón, considerándola verídica en sí misma. Los racionalistas veían el ideal de la ciencia en las matemáticas que consideraban como una ciencia “pura”, ajena a la experiencia. Descartes entendía que, así como el matemático con la fuerza de la inteligencia, resuelve los problemas matemáticos, el filósofo puede concebir la verdad por la pura fuerza de la inteligencia. Los datos sensibles nos engañan; sólo por la razón podemos concebir lo existente. También Spinoza consideraba que los conocimientos obtenidos de la experiencia son conocimientos casuales, no veraces, mientras que la razón nos da el conocimiento necesario y veraz. En ello se revela la inconsecuencia del materialismo de Spinoza. Si el empirismo convierte la experiencia en algo absoluto y menosprecia el papel de la razón en el conocimiento, el racionalismo establece una separación entre la razón y la experiencia sensible y las sensaciones, y convierte en absolutos los conceptos, el raciocinio.

RENÉ DESCARTES: Nació en La Haye (Francia) en 1596 y murió en Estocolmo en el año 1.650. Del contexto histórico – cultural podemos destacar que en el siglo XVII, siglo del Barroco, confluyen las consecuencias del Renacimiento y del Humanismo así como de otros acontecimientos importantes que van a suponer un cambio económico, cultural y social que lleva al desarrollo de la Edad Moderna. Entre estos hechos podemos destacar el redescubrimiento de la filosofía clásica; el paso del teocentrismo al antropocentrismo, ahora, el hombre es el centro de interés intelectual; el desarrollo de las ciudades y de la burguesía en una sociedad estamental, iniciándose el camino que llevaría al desarrollo del capitalismo y las revoluciones burguesas; la aparición de la nación-estado y el predominio del absolutismo político como forma de estado en la mayoría de países europeos; los descubrimientos geográficos, entre otros.

Descartes desarrolló un método como insumo para encontrar la verdad; el método, pues, permitirá evitar el error (primera ventaja). Además, no es un simple método de exposición o demostración de lo que ya se conoce (como es el caso, según Descartes, de la lógica aristotélica), sino que permite aumentar los conocimeintos, descubrir nuevas verdades: es un "ars inveniendi" (segunda ventaja). Todas las reglas del método se resumen en estas cuatro, según el Discurso del Método: EVIDENCIA "(1) No admitir jamás como verdadera cosa alguna sin conocer con evidencia que lo era; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender en mis juicios más que lo que se presentase a mi espíritu tan clara y distintamente que no tuviese motivo alguno para ponerlo en duda. ANALISIS (2) Dividir cada una de las dificultades que examinase en tantas partes como fuese posible, y cuantas requiriese su mejor solución. SINTESIS (3) Conducir ordenadamente mis pensamientos, comenzando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento de los más compuestos; y suponiendo un orden aun en aquellos que no se preceden naturalmente unos a otros. COMPROBACIONES (4) Hacer en todas enumeraciones tan completas, y revisiones tan generales, que estuviera seguro de no olvidar nada." (Discurso del Método)

LA SUBSTANCIA: Descartes emplea como sinónimos las palabras "substancia" y "cosa" (res), lo cual ya es una indicación importante: la substancia es lo concreto existente. Lo propio de la substancia es la existencia, pero no cualquier forma de existencia, sino la existencia completa: no necesita de nada más que de ella misma para existir. La definición cartesiana de substancia es la siguiente: "Cuando concebimos la "substancia", concebimos solamente una cosa que existe de tal manera que no tiene necesidad sino de sí misma para existir" (Principios, l,51).

De esta definición se seguiría que sólo Dios es substancia, puesto que las criaturas necesitan de Dios para existir (Dios da la existencia -y luego la conserva- a todas las criaturas). De ahí que Descartes diga que el concepto de "substancia" no se aplique del mismo modo a Dios y a las criaturas, y que, por tanto, hay dos clases de substancias: - la substancia infinita (Dios), a quien conviene absolutamente esta definición. - las substancias finitas (almas y cuerpos), que no necesitan de nada más para existir, salvo de Dios (por tanto, una substancia finita no necesita, para existir, de ninguna otra substancia finita: el alma, por ejemplo, no necesita del cuerpo para existir; de aquí se sigue inmediatamente el dualismo cartesiano).

EL EMPIRISMO: El Empirismo es una corriente filosófica que se desarrolla desde el siglo XVII, siendo sus principales representantes Hobbes, Locke, Berkeley y Hume. Supone una reacción contra los métodos deductivos tradicionales y contra el racionalismo.

Características: - Interés por el estudio del conocimiento humano: origen, límites, procesos, etc. - Niega la existencia de ideas innatas. La razón no puede producir ideas por sí misma, sin ayuda de la experiencia. La mente humana va construyendo su contenido desde la información proporcionada por los sentidos. Al igual que los racionalistas, consideran que lo único que el entendimiento conoce directamente son las ideas. - Supremacía de la experiencia: la experiencia como fuente, fundamento y límite del conocimiento. La razón es fundamental pero su capacidad se supedita a la experiencia. - Dificultad o imposibilidad de una metafísica: el empirismo apunta hacia cierto escepticismo y relativismo pues si los sentidos son la fuente de todo conocimiento, éstos sólo muestran los hechos y fenómenos tal como son captados por cada individuo, pero no como son en sí. - Oposición a todo dogmatismo: hay que ser prudentes y tolerantes. - Las ciencias experimentales como modelo: la observación y la experimentación de ciencias como la física. - Los empiristas ingleses defendieron la tolerancia, la pluralidad y la libertad religiosa; en contra del absolutismo político, proclamaron que el pueblo es el auténtico depositario del poder y la separación de poderes.

Según Hume, en la construcción del conocimiento hay diferentes procesos o modos que son el material básico del conocimiento: a) Las IMPRESIONES: son sensaciones inmediatas de la experiencia interna o externa que se presentan con vivacidad a la mente (imágenes, deseos, sentimientos,...) (Sentir)Según su origen pueden ser impresiones de sensación (proceden de los sentidos: olor de un pastel) e impresiones de reflexión (estados mentales: miedo a la oscuridad); y según su composición pueden ser simples (sabor de la naranja) y complejas (percepción de una naranja, que se puede descomponer en otras más simples.) b) Las IDEAS: son recuerdos o copias difusas de las

impresiones en el pensamiento (memoria e imaginación) (pensar). Se presentan con menor intensidad y vivacidad que las impresiones. Una cosa es sentir frío (impresión) y otra recordar aquel frío que pase un día (idea). “No hay ninguna idea que no proceda de la correspondiente impresión”. Las ideas también pueden ser según su origen: de sensación y de reflexión; y según su composición: simples y complejas, según de la impresión de la que procedan. Cada tipo de impresión da lugar a un tipo de idea, así cada idea simple deriva de una impresión simple y cada idea compleja deriva de una impresión compleja. La memoria conserva las ideas en su orden y posición, pero la imaginación combina las impresiones (ideas) simples para formar ideas complejas, o bien descomponer ideas complejas en sus componentes más simples. Mediante la asociación de ideas la imaginación combina impresiones (ideas) simples para formar ideas complejas. A veces lo hace de manera fantasiosa (relatos míticos, sapo que habla, unicornio), sin embargo, en la mayoría de los casos la imaginación asocia ideas en la mente y crea ideas complejas siguiendo ciertas leyes o regularidades (principios): semejanza (enlazar ideas que se parecen entre sí), contigüidad (enlazar ideas por su proximidad espacio o temporal) y conexión causal (establecer relaciones de causa – efecto entre ideas). La asociación de ideas también fundamenta la abstracción mediante la cual el entendimiento asocia gran número de ideas parecidas con las que elabora la idea (concepto) universal. El criterio de verdad es la experiencia sensible y las impresiones, es decir, una idea es verdadera si podemos mostrar de qué impresión procede, en caso contrario tenemos que afirmar que se trata de una ficción o construcción mental carente de objetividad y verdad.

KANT

Immanuel Kant nació en 1.724 en Königsberg, Prusia, estudió en la Universidad de Königsberg filosofía y física, allí fue profesor hasta 1.797.

En la “Crítica de la Razón Pura” Kant desarrolla el idealismo trascendental o (criticismo, apriorismo) para responder a la pregunta ¿qué puedo conocer?, intentando superar la contraposición entre racionalismo (razón) y empirismo (experiencia) mediante una síntesis de ambas. Según esta teoría el conocimiento se produce por la síntesis o colaboración de lo que aportan el sujeto y el objeto. El sujeto aporta sus propias facultades intelectuales de conocer, estructuras “a priori” donde se acomodan los datos percibidos por los sentidos; y el objeto aporta el material del conocimiento a través de las impresiones sensoriales de la experiencia, es el elemento “a posteriori”. Para Kant el conocimiento es fenoménico: conocemos el fenómeno, lo construido por nuestra mente (representaciones mentales de las cosas), pero no la cosa en sí (noúmeno).

PROCESO Y TIPOS DE CONOCIMIENTO.

1. Sensibilidad humana. Conocimiento sensible (percepciones). A través de la sensibilidad (sentidos) el sujeto recibe una serie de datos (sensaciones) que constituyen han de ser estructurados por laS formas puras a priori de la sensibilidad (espacio y tiempo) formando las percepciones del conocimiento sensible, los fenómenos. (Sentir la realidad). (1ª síntesis).

2. Entendimiento humano. Conocimiento intelectual (conceptos y juicios). El entendimiento, interpretando y ordenando los datos de la sensibilidad, formula conceptos y juicios que constituyen el conocimiento intelectual que nos permite pensar la realidad, pensar los objetos o fenómenos que ya hemos captado a través de la sensibilidad. (2ª síntesis).

3) Razón humana. Conocimiento racional. La razón, desde los conceptos y juicios, construye argumentaciones o razonamientos (conocimiento racional) que tratan de proporcionar conocimientos cada vez más generales, principios más generales, universales y necesarios. Esa es su tendencia natural, tratar de unificar y sintetizar todo el saber humano (los juicios del entendimiento) por medio de principios, leyes, o hipótesis generales que den cuenta del mayor número de objetos posible.

FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA

K. MARX. Karl Marx, nació en 1.818 en Tréveris (Renania: Prusia). Estudió Derecho y se apasionó por la Filosofía y la Historia. Su activismo obrero le llevó por diferentes lugares: París, donde conoce a socialistas franceses; Bruselas, donde se afilia a la “Liga de los comunistas”; Londres en 1.849, donde vive Engels, que simpatiza con los movimientos sociales y que colabora con Marx.

MATERIALISMO HISTÓRICO:

El materialismo histórico es una teoría sociopolítica y de la historia desde una perspectiva de la clase obrera, para descubrir los mecanismos de transformación social, teniendo el objetivo de transformar esa realidad social para acabar con la alienación y deshumanización en la que viven los seres humanos, y conseguir la justicia social en una sociedad comunista. - Marx concibe la historia humana como la sucesión de distintos modos de vida a lo largo del tiempo, siendo cada modo de vida una totalidad social o Modo de producción, entendido como una situación social en un tiempo y lugar dados, en la que hay diferentes estructuras: 1. Infraestructura económica: es la organización de la producción de los bienes materiales, la distribución y el consumo, y es la base sobre la que se construye el edificio social entero. La infraestructura puede adoptar diferentes formas dependiendo de varios factores: - Las relaciones sociales de producción, que son las relaciones que los seres humanos establecen en el ámbito de la producción económica y que se apoyan en las relaciones de propiedad con respecto a los medios de producción (materias, recursos, instrumentos, máquinas, instalaciones, etc.) formándose diferentes clases sociales. Históricamente se han desarrollado diferentes relaciones sociales de producción, unas de explotación (esclavitud, servidumbre, salariado) y otras de cooperación y propiedad social de los medios de producción (comunismo primitivo y futuro comunismo). - El grado de desarrollo de las fuerzas productivas o capacidad productiva (riqueza social) de una comunidad, y que va a depender de las relaciones sociales de producción, medios de producción, fuerzas de trabajo, organización del trabajo y desarrollo tecnológico. Para Marx, las transformaciones tecnológicas preceden a las transformaciones económicas al aumentar las fuerzas productivas, influyendo en las relaciones sociales de producción, y en toda la estructura social. 2. Superestructura jurídico-política e ideológica (supraestructura) formada por una estructura jurídico-política (Estado, administración, leyes, etc.) y la estructura ideológica o formas de conciencia social (ideologías, cultura, religión, arte, costumbres, moral, etc.) Marx consideró al Estado como instrumento de dominación de las clases hegemónicas sobre las clases oprimidas, pues lo utilizan para robustecer su dominio económico con el peso y las fuerzas de las leyes y la cultura. - ¿Qué relación hay entre estas dos estructuras? Según Marx la infraestructura económica es la base del edificio social, la que determina las demás estructuras (conciencia, pensamiento, política, leyes, cultura, etc.) Es el llamado determinismo económico, que se puede interpretar en sentido fuerte (absoluto) o débil (en última instancia, pero un factor en interacción con otros)

LA ALIENACIÓN:

a) Alienación económica (en el trabajo). En Marx el trabajo adquiere categoría antropológica (esencia humana), pues mediante el trabajo el ser humano se realiza tanto individual como socialmente, desarrolla sus potencialidades y creatividad, se humaniza, transforma la naturaleza y se transforma a sí mismo.

Pero Marx observa que a lo largo de la historia hay una contradicción ya que el trabajo se transforma en un poder contrario al ser humano pues lo esclaviza y deshumaniza, no siendo uno mismo cuando trabaja. Marx tiene en cuenta la situación de los obreros en el capitalismo de su época: salario escaso, jornadas extensas, sin protección social ni servicios públicos, trabajo infantil, etc.

Esta alienación económica se manifiesta con respecto al objeto-producto del trabajo (no controla y plusvalía para el propietario), con respecto a la propia actividad del trabajo (no controla los medios, ritmos, métodos o fines) y con respecto a la vida genérica pues los obreros son enajenados (expropiados) de las conquistas humanas con respecto a la naturaleza: cultura, ciencia, educación, arte, etc. que solo pertenecen a otros. Su esencia queda reducida a vivir como animales, deshumanizados, forzados a vender su fuerza de trabajo para poder sobrevivir. Esta alienación se proyecta sobre todas las esferas de la vida humana.

b) Alienación social: la existencia de clases sociales lleva a unas relaciones instrumentales en las que una clase explota a otras que son enajenadas de su condición humana.

c) Alienación política porque el gobierno-estado burgués decide por todos y enajena a los ciudadanos de su poder de decisión.

d) Alienación ideológica. Marx realiza una crítica y denuncia de las formas de pensamiento e ideologías vigentes en la sociedad de su época. La ideología es para Marx una forma de pensamiento que representa el mundo (filosofía, religión, arte, moral, derecho, etc.), siendo una interpretación de la realidad que se presenta con carácter de objetividad cuando es subjetiva e interesada pues aparece desde una situación concreta y desde unos individuos concretos que pueden falsear esa visión de la realidad por intereses particulares y para justificar esa situación. Por ejemplo, Aristóteles justificaba la esclavitud por un déficit racional de algunos seres humanos que debían ser gobernados por otros (interés de clase dominante que sometía a esclavos.) Por tanto, las ideologías son utilizadas por las clases dominantes para justificar su situación de privilegio y poder y para dar legitimidad a una realidad social injusta.

NIETZSCHE: Friedrich Nietzsche nació en Röecken (Alemania), estudió Teología y Filología clásica en la Universidades de Bonn y Leipzig. Ejerció como Catedrático de Filología Clásica en la Universidad de Basilea. Abandonó la enseñanza en 1.879 por problemas de salud que le llevaron a una parálisis progresiva, enajenación mental y estado vegetativo hasta su muerte en 1900, en Weimar.

Nietzsche, utilizando el método genealógico, realiza una crítica total a la cultura occidental (filosofía, metafísica, religión, ciencia, moral), pretendiendo destruir estas formas culturales occidentales (filosofía del martillo) para dar un nuevo enfoque al proyecto creador de la existencia humana. Liberar al hombre del pasado y redefinir el futuro. La imagen del superhombre se esconde en el hombre, y hay que hacerla aflorar eliminando a martillazos las capas que lo ocultan. Su crítica a la cultura occidental parte de una crítica al racionalismo – idealismo donde predomina la razón y sus construcciones (conceptos supremos como Yo, Ser, Verdad, Bien, Dios) frente a la vida, que queda infravalorada, negada. Nietzsche considera que la cultura occidental niega la vida para afirmar la nada. (Nihilismo) ¿Qué es la vida?, se pregunta. Este nihilismo racionalista comienza con Sócrates porque pretende atrapar la realidad mediante conceptos o principios únicos, inmutables, supremos, a los que otorga la verdad, dando la espalda a la verdadera realidad que es plural y en continuo devenir.

Para Nietzsche, los conceptos son el vacío, la nada, porque en la realidad no existen, son construcciones mentales. Según Nietzsche Sócrates es el responsable de que la razón (Apolo) predomine sobre la vida (Dioniso) y el espíritu de la tragedia griega sea transfigurado. En la tragedia griega Apolo representa la luz de la razón, lo individual, el personaje y Dioniso a la voluntad, lo irracional e instintivo, lo común, el coro. Con Eurípides el coro pierde relevancia que pasa a los personajes individuales. El instinto es tapado y anulado por el logos. Comienza la decadencia.) Platón, siguiendo a Parménides (el Ser inmóvil), y a Sócrates, escinde la realidad en dos mundos (dualismo), el mundo sensible y el mundo inteligible, otorgando al mundo inteligible (trasmundo) la verdad, el bien, la objetividad, siendo para Platón el mundo verdadero, quedando el mundo sensible como una apariencia de esa verdad, subjetivo, despreciando la vida (sentidos) que queda convertida en el mundo aparente. Nietzsche considera esto un engaño porque la verdad es la apariencia, la vida es el mundo verdadero. Este nihilismo racionalista que divide al mundo en verdadero y aparente, y al hombre en cuerpo y alma, continua en el cristianismo haciendo que los planteamientos platónicos triunfen y se instalen en la conciencia del hombre occidental, llegando hasta Kant y a toda la filosofía de corte racionalista e idealista, dominando la interpretación del mundo hasta el siglo XX.

Nietzsche cree que el Renacimiento, el desarrollo científico y la Ilustración llevaron a la cultura occidental a una nueva forma de nihilismo (desvalorización de todos los valores), “la muerte de Dios”, que supone negar el mundo suprasensible al que se daba todo el valor, dejar de creer en Dios como catalizador de todo el sentido de la existencia y abandonar la práctica religiosa. Con la “muerte de Dios” se derrumban todos los valores predominantes hasta ese momento, y el ser humano se queda sólo, con una vida desprovista de valores, de sentido y de finalidad. Ante esa falta de valores, en ese vacío, el hombre puede optar por buscar otros absolutos que sustituyan a Dios (bien común, ciencia, razón, igualdad, felicidad) (Nihilismo parcial) o caer en la desesperación siendo incapaces de vivir sin Dios (Nihilismo total, pasivo).

De éste nihilismo negativo surge un nihilismo activo, positivo, extático, al afrontar el reto de vivir la muerte de Dios como una liberación, preparándose el camino para la transvaloración de los valores y el superhombre. Frente a esta crítica, ¿qué nos propone Nietzsche? - Voluntad de poder. Nietzsche propone recuperar el espíritu originario de la tragedia griega para que “Dioniso” (la vida) retome el protagonismo que le corresponde. También busca en los presocráticos (Heráclito) para expresar sus ideas sobre la realidad, el conocimiento y el ser humano; es así como aparece el concepto de “voluntad de poder”, (frente a la “voluntad de la nada”), su doctrina sobre la realidad (mundo) y el ser humano. La voluntad de poder es un conjunto de fuerzas que quieren ser, que luchan para imponerse y manifestarse, que tienen voluntad de poder ser. La voluntad de poder es la fuerza que empuja a cada ser a desarrollarse en todo su potencial (posibilidades).

La voluntad de poder es la ley del mundo y la ley del hombre. Decir que “el mundo es voluntad de poder” es concebir la realidad como un conjunto (caos) de fuerzas físicas y materiales desiguales en lucha y cambio permanente que ofrecen infinitas posibilidades (perspectivas) de interpretación y conocimiento, siendo la ciencia sólo una de ellas.

Frente el lenguaje conceptual (cerrado) propone el lenguaje metafórico, capaz de expresar la pluralidad y dinamismo de la realidad que puede percibirse por los sentidos. No hay hechos sino interpretaciones, todo es perspectiva, punto de vista ligado al interés propio (razón, sentimientos, impulsos…) La verdad no existe, y su lugar es ocupado por la verdad de cada uno, aquella que a cada uno le interesa, lo que aumenta su voluntad de poder. Decir que “el hombre es voluntad de poder” es considerar que lo humano es un conjunto de fuerzas, deseos, pasiones, instintos, impulsos que buscan crecer y manifestarse, ser más, dominar, y se expresan en forma de voluntades; pero no de manera equilibrada sino en el caos. Estas fuerzas llevan al hombre a querer controlar y dominar lo que le rodea, a realizar su voluntad, a desarrollar al máximo todas sus posibilidades. La voluntad de poder es una voluntad creadora de valores, que despliega toda la fuerza y capacidades del individuo, es el hacerse a uno mismo.

Esta voluntad de poder no es ni buena ni mala, y según Nietzsche se ha debilitado en la cultura occidental como consecuencia del idealismo y de los valores morales del cristianismo que olvidan parte de lo que ser humano es.

- El superhombre. Hombre superior. Tras la muerte de Dios, el hombre, cada hombre, debe ocupar el lugar del Dios muerto. Y a este hombre nuevo, que está por llegar, le llama Nietzsche “Übermensch”: hombre que se supera o superhombre; siendo la alternativa al hombre europeo del siglo XIX, que Nietzsche considera apático, débil y con una menguada voluntad de poder. Con la muerte de Dios, Nietzsche anuncia la superación del ser humano y el nacimiento de una nueva humanidad que ha de seguir el camino desprovista de Dios, sin sanción divina, que ha de superar limitaciones y que ha de darse sus propios valores y normas al margen de toda religión y de toda idea de Dios. El superhombre acepta la vida tal y como es, con todos sus elementos racionales y pasionales, desarrollando toda su capacidad creativa (voluntad de poder), es fiel a la tierra y niega todo “más allá” o trasmundo, es el hombre que escucha todas las fuerzas que en él emergen para desarrollar plenamente todas sus potencialidades.

El superhombre acepta el sinsentido de la vida y en ese sinsentido crea sus propios valores y a pesar de los pesares dice: “que se repita”. El superhombre afirma y quiere el eterno retorno. El superhombre debe hacerse a sí mismo, tener el poder sobre sí mismo, ser un dios para sí mismo, darse sus propios valores, y debe luchar contra las instituciones que intentan masificar la diversidad humana y se oponen al despliegue de la voluntad de poder (estado…)

El superhombre no se resigna ante las adversidades de la vida, sino que se sobrepone y despliega su voluntad de poder. Para que este hombre nuevo sea posible hacen falta una transformación o metamorfosis del espíritu (transformación psicológica - cultural): - Camello: persona que obedece, (“yo debo”), sufriendo la pesada carga de las normas que la religión y la moral le imponen. Sometimiento de la voluntad a lo externo y ajeno a su propio querer (esclavo). - León: el ser humano se rebela y emancipa de la religión, (“yo quiero”), el coraje de la voluntad que destruye todos los valores vigentes, pero vive anclado a una moral que va en contra de la vida y elimina su libertad. - Niño: modelo del superhombre, el niño imagina, crea valores y normas, juega con la vida, asume el eterno retorno, ama la vida, la vive sin pensar sobre ella. El superhombre interpreta la vida como una obra de arte, con absoluta libertad y creatividad, es el hombre creador.

El superhombre tiene como tareas la transvaloración de los valores, y la Gran Política: luchar contra las instituciones destinadas a consolidar y perpetuar la homogeneización de lo diverso, plural y superior; luchar contra todo lo que masifique la diversidad humana y se oponga al despliegue de la voluntad de poder para que cada cual llegue a su cima; por ejemplo, contra el Estado, por su pretensión de anular las diferencias y masificar a los hombres. ¿Y qué hacemos con los de espíritu débil, los que no pueden llegar hasta las cumbres del superhombre? El espíritu fuerte puede ser generoso hasta la entrega total de sí mismo, pero nunca debe sentirse culpable de la miseria de los demás, ni poner en duda su derecho a la felicidad, ni sentir compasión por los débiles, pues la compasión contamina y debilita al fuerte. - La transvaloración de todos los valores. (Transmutación) La moral judeocristiana que domina la cultura occidental es una moral antinatural, se opone a la vida, a los instintos vitales, al mundo biológico y natural, y no deja que el ser humano se desarrolle con plenitud ni disfrute de la vida al poner el fundamento en un más allá o trasmundo que es la nada.

Para conseguir ese mundo inexistente deben seguirse unas normas que establecen lo que está bien y lo que está mal y que son impuestas por Dios al hombre. La tabla de valores de la moral cristiana es fruto del resentimiento de la casta sacerdotal que invirtió los valores al considerar mala la moral de los señores (poder, fortaleza, placer, salud, orgullo, ambición…) y buena la moral de los esclavos (resignación, obediencia, sacrificio, compasión, renuncia, piedad, perdón,…), logrando implantar en todos los grupos sus valores y normas. Estos valores son extendidos por el cristianismo por todo occidente.

Nietzsche ve necesaria una nueva transvaloración o reevaluación, (inversión) de los valores que rompa con los falsos valores de la moral cristiana, moral de rebaño, para que puedan surgir otros valores nuevos, para poder afirmar todos los valores vitales, los que dicen sí a la vida y al mundo: orgullo, alegría, salud, amor sexual, enemistad.

La transvaloración de los valores no sólo supone unos nuevos valores sino una nueva forma de valorar. Debe surgir una nueva moral en la que no caben ni Dios ni la sanción divina; una moral más allá del bien y del mal, que una bien y mal pues cada cosa buena está emparentada con una mala (bien/mal; amor/odio; gratitud/venganza, etc.) y todo es necesario porque forma parte de la vida, de la existencia humana. A partir de ahora los valores no serán buenos o malos porque nos lo mande o prohíba ningún código moral, jurídico o religioso, pues nada escrito o no escrito existe por encima de la voluntad humana.

El superhombre supera esa distinción entre el bien y el mal para aceptar todo aquello que fortalece la voluntad de poder y hace la vida más completa; y rechazar aquello que la debilita e impide. Nietzsche propone un individualismo moral radical en el que cada persona se da sus propios valores, los que sirven a su voluntad de poder. -El eterno retorno. Es un concepto que se presta a distintas interpretaciones: visión cíclica del tiempo (cosmología, historia: todo lo que ocurre se repite cíclicamente infinitas veces), la máxima afirmación de la vida tal y como es, del devenir sin finalidad, que lleva a afirmar el presente, cada momento, con una voluntad de eterna repetición, de un eterno retorno. Una voluntad fuerte quiere todo como ocurre y todo lo que ocurre es querido por ella. También es un procedimiento para saber si se ama la vida. El superhombre (espíritu fuerte) desea la repetición de todo lo que le ha sucedido, placer y sufrimiento, sin cambiar nada, pues afirma la vida tal y como es, con su belleza, orden, armonía, y su dolor, desorden, caos, fealdad, etc. Por el contrario, los débiles no tolerarían semejante repetición, la sentirían como una condena, y prefieren creer que hay un trasmundo mejor que esta vida, donde no cabe el sufrimiento ni el dolor. El cristianismo, utilizando el sentimiento de culpa (pecado) aprovecha esta debilidad para imponer sus creencias, normas, dogmas, etc.

El percibir la vida como eterno retorno nos permite darnos cuenta de nuestra libertad radical. Imagina que lo que estás haciendo ahora se va a repetir eternamente, ¿te gustaría? Si la respuesta es negativa, está en tus manos cambiarlo. Para Nietzsche, tenemos que vivir haciendo de nosotros una obra de arte. Tenemos que construirnos en cada decisión que tomemos en la vida cómo queremos ser y cómo queremos ser eternamente. Hacer de nuestras vidas una obra de arte significa hacer de nuestra vida un modelo de vida que queremos repetir eternamente debido a su belleza. Como conclusión podemos decir que frente al racionalismo e idealismo Nietzsche opone el vitalismo que sitúa a la vida como fundamento de todo valor. La vida no tiene un fundamento exterior a ella, tiene valor en sí misma, como creación y destrucción, como ámbito de la alegría y el dolor. Por otra parte decir que la filosofía de Nietzsche no es una guía para que pienses como él sino para que pienses por ti mismo.